Recuerda siempre, cuando se trata de la piel del recién nacido, "menos es más"

En general, la piel de tu bebé no necesita atención especializada.  Aparte de los cambios de pañal, baba y las regurgitaciones ocasionales, los recién nacidos tienden a permanecer relativamente limpios. 

Resiste la tentación de bañar a tu bebé con mucha frecuencia, ya que elimina los aceites naturales que protegen la piel de tu bebé. 

Durante el primer mes más o menos, un baño de esponja con un limpiador suave sin fragancias o simplemente con agua de dos a tres veces a la semana es suficiente para mantener a tu bebé limpio, mientras que previene que su piel pierda su humedad natural.

Posteado por Claudia Andrade el 11 / 04 / 2012

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